jueves, 22 de enero de 2015

La hermanastra, el zapato y cuidado con tu olfato


Y he aquí un fragmento del famoso cuento.
Presta atención, que yo no miento.

Pues, cuando el príncipe enamorado
mandó a su criado a probar el zapato de cristal por todos lados,
lo intentó con dos hermanas,
que eran feas como ranas.

A una se lo probó con ahínco,
pero fue imposible; tenía un cuarenta y cinco.
Y con la otra fue peor.
¡Todo un horror!

Pues, cuando se descalzó,
el infierno se desató.
Porque un tufo nauseabundo,
furibundo y tremebundo,
dejó al criado del rey moribundo.
¡Qué peste de pie!

El criado, casi desmayado por el tufo desatado,
regresó al castillo,
mareado y asqueado.

Y, ahora está en la cama enfermito,
a sopitas y buen vino.

Y, colorín, colorado,
con pie atufado,
este cuento ha terminado.





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