viernes, 21 de febrero de 2014

Charlie y la fábrica de chocolate



¡Muy buenas a todos!


Hoy os traigo un libro que me encanta; por eso, lo he leído un montón de veces y, estoy seguro, habrá más en el futuro.


Imagina los chocolates más deliciosos. ¿Qué puede haber mejor que eso? Pues, ahora, añade que, en cinco de ellos, hay un billete dorado. ¿Y, para qué? Pues para visitar la fábrica donde se hace ese chocolate tan cremoso y delicioso. ¡Y es tan fantástica como enorme! Tiene de todo: cataratas de chocolate, bosques de gominolas, barcos que navegan por ríos de chocolate calentito. Ah, también Oompa Loompas y a un señor llamado Willy Wonka. Los primeros son los trabajadores de la fábrica. 

Y, ¿el segundo? 


Pues es el dueño. Puede que te parezca algo raro: viste con chistera, habla de manera extraña e inventa las chuches más sabrosas que puedas imaginar. No te preocupes; cuando le conozcas bien te caerá muy simpático.






¿Hay más personajes? Sí, varios, de hecho. En un libro para peques como este, debe de haber varios protagonistas que, claro está, son niños. ¡Ojo! Con ellos ocurre lo mismo que con los adultos: los hay estúpidos, glotones, egoístas o mimados... ¿Qué les sucederá en la misteriosa fábrica de Willy Wonka? Hacemos una cosa: lee el libro y lo sabrás.

Roald Dahl es un escritor de obras infantiles muy, pero que muy famoso. De su lápiz (porque escribía a mano y con lápiz frente a su chimenea) salieron libros tan mágicos como Matilda, James y el Melocotón gigante o Las Brujas. Si puedes, lee alguno de sus títulos; no te arrepentirás. ¡Es tan bueno que hasta los leen los mayores! (¡Palabra!)

Quentin Blake fue amigo del señor Dahl. Es un ilustrador fantástico que trabajó en varios títulos con el escritor. Si te fijas en sus dibujos, parecen monigotes o simples rayajos. Vuélvelos a mirar con más calma y descubrirás que dibujar así requiere una habilidad tremenda.

Por cierto, te voy a decir dos curiosidades. La primera es que tiene una secuela: Charlie y el ascensor de cristal. La segunda es que se ha adaptado al cine en dos ocasiones: Willy Wonka y la fábrica de chocolate (1971) y Charlie y la fábrica de chocolate (2005) Esta última está protagonizada por el actor Johnny Depp, ese tipo que hace cosas tan extrañas en las películas de Piratas del Caribe. Con todo, que quede entre nosotros: creo que las historias de Roald Dahl son mucho más divertidas si las lees en lugar de verlas en una sala a oscuras.

Bueno, ¿a qué esperas? Lee este libro. Es tan delicioso como la más suave y apetecible tableta de chocolate...

... Bueno, casi.

¡Felices lecturas!